21 mayo 2009

Contratistas testaferros y periodistas con bando


“La madre del cordero” es el nombre de un programa de radio de Chimbote. Lo digo porque presumo que pocos lo saben pues es emitido por una estación que no compite en audiencia con las populares, baratas y simplistas Nova, Estrella, Caribeña o Radio Q. Este espacio es transmitido todos los sábados por Radio Santo Domingo o RSD que es un intento por hacer del invento de Marconi algo más que un reproductor de música de moda. He seguido el programa, creo, desde sus primeros programas y aunque ha tenido sus altas y bajas, el del último sábado la verdad que se lució. Con una pertinencia que va afinando cada vez más, mi amigo Linberg Cruzado sometió al análisis dos temas importantes: los contratistas de obras públicas espontáneos y la salida del periodista Lucho Crisólogo del Canal 41 por una supuesta censura.
Sobre el primero de los tópicos los invitados solo confirmaron lo que ya sabe todo el mundo: las obras civiles de los municipios se hacen ahora a través de contratistas que “no tienen ni un clavo” –así lo dijo el decano del Colegio de Ingenieros de Áncash - Filial Chimbote, Gumercindo Flores– y en la práctica se convierten en subcontratistas que luego entregan plazas y veredas mal hechas que a los pocos meses de inauguradas ya tienen a vecinos reclamando. Pero ¿por qué tanta gente quiere ser contratista? El ingeniero Flores lo dijo puntualmente: “Cuando no hay un arquitecto o un ingeniero al frente de una constructora es porque hay un afán de lucro (…) En realidad no serían contratistas sino testaferros”. Lo curioso es que esas empresas de una sola persona son las que ganan los concursos en los municipios de Nuevo Chimbote, la provincia y hasta la región.
El segundo tema fue la presunta censura del Canal 41. La conversación tenía por objeto saber qué tan cierto era ello –Crisólogo había dicho el viernes a los medios que lo sacaron antes de cumplir su contrato porque sacó una denuncia contra el presidente regional, César Álvarez, y que incluso el asesor de prensa de éste, el ‘perromuertero’ Burgos, le había mandado un mensaje de texto cachaciento que decía: “el que se pica pierde”– y si bien el dueño del canal llamó al programa para desmentir la versión del periodista –diciendo que días antes de su denuncia ya se le había informado que no renovarían el contrato de concesión de espacio porque no tenía sintonía–, la charla derivó en algo que me parece es más importante: los periodistas con bando de Chimbote. Los periodistas invitados Magali Estrada y Manuel Chiroque, conductora de un noticiero televisivo y director del América Noticias Chimbote, respectivamente, ratificaron lo que ya se sabía: César Álvarez tiene periodistas y medios a su servicio (La Primera, Nelson Vásquez, Zandor Renilla y otros más) y lo mismo ocurre con Valentín Fernández (Diario de Chimbote, Tv Perú Chimbote, hasta hace poco Panamericana Noticias local, etc.). El programa se puso interesante cuando Renilla llamó a la radio para proponer un conversatorio en las aulas de la Universidad Nacional del Santa donde “todos se digan sus verdades y hacer un me culpa si fuera necesario”. Entonces, en una buena actitud confrontacional, Chiroque le preguntó a Renilla qué mea culpa podría hacer él. Zandor dijo: “Que por apasionamiento termino defendiendo temas de fondo”. Y por eso, termino defendiendo a Álvarez, fue lo que le faltó decir. Al final, Chiroque respondió la invitación de Renilla con un contundente: “De palabras estamos llenos, necesitamos acciones”. Sin duda que el tema da para más y ojalá que vuelva a ser tratado por “La madre de cordero” más adelante.

La alcaldesa por la boca muere


La alcaldesa Victoria Espinoza debería buscarse un ‘traductor’ como el que tenía Eliane Karp en Ferrero o mejor aún un verdadero asesor de imagen que la entrene en sus declaraciones públicas. Decimos esto, porque ya van dos veces consecutivas que lanza unos desafortunados comentarios –por decir lo menos– respecto a uno de los problemas más apremiantes de la ciudad: la contaminación. El primero de ellos sucedió durante una reunión con empresarios europeos que vinieron a saber cómo se hacía la harina de pescado con la que alimentan su lujoso salmón. En la cita, la burgomaestre dijo que ella vivía más de 20 años en “La Libertad” respirando ese rico humo y estaba sana, o sea se convirtió –no sabemos si por voluntad propia o por mandato– en el símbolo viviente de la inocuidad de los gases pesqueros. Luego, cuando la prensa le cuestionó por esta terrible afirmación, ratificó con frescura lo dicho, sin percatarse que con lo que hizo se perdió la gran oportunidad de ejercer presión a los empresarios pesqueros para que modernicen sus plantas –pues los que vinieron son los compradores de su harina– y dejen de perjudicar a las personas que no tienen la suerte de Victoria Espinoza y sí están enfermas por respirar esa polución.
La segunda ‘metida de pata’ de la alcaldesa pasó ayer tras regresar de Lima cuando declaró a los medios de comunicación que no asistió al llamado de la Comisión de Medio Ambiente del Congreso, fijado para el último martes, porque era una “citación de rutina” y había estado “ocupada” gestionando proyectos para Chimbote en el Ministerio de Vivienda. Increíble. “Rutina” y “ocupada”, justo las palabras que uno no quisiera escuchar de su primera autoridad municipal al hablar de contaminación. Para ella la contaminación es rutina y no la atiende porque está ocupada, es decir tiene otras cosas más importantes que hacer. Claro, hay que buscar obras, veredas y pistas para los pueblos jóvenes para que en esas veredas y pistas los escolares del “Pedro Paulet” y los vecinos que viven al lado de una de esas fábricas se olviden que tienen asma, alergias y granos en la piel. Sí señor, la alcaldesa tiene bien definidas las prioridades de los chimbotanos.
Con declaraciones y acciones como esas, uno ya sabe qué esperar de la alcaldesa Victoria. En diciembre se supone que deberán trasladarse las fábricas de "Florida Baja", pero es muy probable que no lo hagan porque a lo mejor ella estará "ocupada" para ir a sacarlas. Y ahora que ya hay una ley que sanciona a las pesqueras que no cumplan con los límites máximos permisibles para su polución, es también muy probable que nadie del municipio se encargue de medir eso porque esos humos son "rutina". De esto último sí estamos casi seguros porque hasta la fecha no ha hecho nada –ni siquiera el anuncio– para capacitar a su personal en la medición de esos límites permisibles. ¿Será que acaso ha estado muy ocupada?

Rodrich habla de su despido de Perú.21