17 abril 2008
Puro balde hermano, puro balde
La noticia me cayó como un baldazo en la cabeza. Sí, un baldazo nomás, a secas, porque fue como un golpe despiadado con ese recipiente a mi ya maltratada cabechita. “Hay tanto que hacer hermanos”. No se por qué ahora viene a mí esa frase del maestro y no sé por qué también siento que va dirigido hacia mí: “Tienes tanto que hacer hermano León”. Qué vergüenza: pasé mas de un año haciendo una monografía sobre la crónica periodística y mi amigo y colega, el incansable Gucho Lacra, va a dictar un taller sobre ella el próximo fin de semana con apenas unas semanas de preparación. O él va muy rápido o a mí me diseñaron para andar en cámara lenta. La noticia primero me alegró y luego me entristeció, me hizo sentir, que coincidencias tiene la vida: de balde, o sea, sin motivo alguno que justifique mi improductiva existencia. Él escribe cuentos, crónicas, poemas, publica libros y columnas en los diarios, saca revistas mensuales, un programa televisivo cultural cada semana y hasta pega artículos para una peridódico mural callejero -“el primero de Chimbote”-, y encima se da el lujo de dar un taller de crónica -al cual es probable termine yendo y pagando mis 75 lucas-. Y en la otra acera de esta vida que más parece una pista de carreras está el miserable autor de estas miserables líneas, que lleva más de un año sin escribir nada, sin poder terminar un mugroso artículo al menos, tratando hasta el presente de terminar la monografía sobre ese tema que se supone entiende más: la crónica. La verdad es que él, el Gucho, sigue insistiendo en ser periodista y yo, sigo afirmando que mi retiro es solo por un ratito, un comercial y ya vengo, ahorita voy, un toque nomás... pero Cronos pasa y repasa y conmigo no pasa nada. Si esto sigue así, habré estudiado mi carrera en balde, es decir que todo ese melodrama de las huelgas y los pasajes y la sacrificada vida de un universitario sin dinero ni libros habrá sido en vano, apesar de que hasta juré que no sería así. Pero eso es todo, pues... o pes como dice mi amor. Dejaré de estar de balde, es decir de ocioso, y emprenderé otra de mis cruzadas imposibles, así como aquella en la que me propuse ser periodista cuando era el último de la clase en redacción, ahora volveré del retiro apara demostrar que sí sé escribir y sí soy periodista, que no fue un golpe de suerte, que no fueron champazos, que no es todo eso que el demonio de la inseguridad me grita ahora al oído. Esa va a ser mi nueva lucha, la última guerra del León, al menos por ahora, antes que le toque patear el balde. Ya dejen de leer esto, ya no estén en balde, vayan a hacer algo tíos. Nos vidirios.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario